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Esperando a YMIR 2014/15 parte 2

Ymir-071

Hace unos años y con motivo de la primera edición de YMIR charlamos con algunos de los referentes de la historieta argentina de los últimos años en busca de consejos y palabras de ánimo para los participantes. Hoy, mientras esperamos a que llegue diciembre para el cierre de la recepción de obras, recuperamos esas entrevistas que seguramente serán de mucha ayuda para aquellos que están trabajando con todo en su arte para este concurso. En esta segunda parte entrevistamos a Juan Saénz Valiente, Salvador Sanz y Eduardo Risso.

JUAN SAÉNZ VALIENTE

J.V.: ¿Cómo entró en la historieta en tu vida?
J.S.V.: Mi padre comenzó a trabajar de fotógrafo en casamientos, y terminó haciendo cine de animación. En el medio, experimentó con toda forma de expresión mediante la imagen que fuera posible. Su trayectoria lo hizo formar una gran biblioteca gráfica en su oficina, en la que había muchos libros de historieta. Me pasé gran tiempo de mi infancia hurgando allí, y mi padre no me prohibía ver nada. Recuerdo que me enseñaba con igual respeto las vanguardistas historias mudas de Arzach, como las inocentes aventuras de Tintín, o las acaloradas mujeres de Manara.

J.V.: ¿Cómo fueron tus primeros pasos en la historieta?
J.S.V.: Desde chico dibujé siempre. Pero en la historieta encontré dos cosas claves: una, que era el único terreno de la imagen en el que mi padre no había experimentado; era el último corralito virgen de mi apellido. La otra, que tampoco existían universidades de historieta en aquel entonces, por lo que se justificaba no estudiar nada.

J.V.: ¿Qué tipo de historieta querías hacer cuando empezaste?
J.S.V.: Al principio estaba fascinado con Cazador y Spawn, entonces quería hacer personajes oscuros, con capas largas y músculos atiborrados de venitas, que se agarraban a las trompadas todo el tiempo. Pero después me copé con la onda europea, de historias más refinadas. De todos modos no quiero estancarme en ningún deseo, y espero dentro de unos años querer hacer otra cosa; el deseo es errante y hay que respetarle su esencia.

J.V.: ¿Cuál fue tu experiencia con concursos y/o certámenes de historietas?
J.S.V.: Fue esencial; al decidir hacer algo sin el soporte universitario, sentía una gran culpa. Cuando en el 2000 apareció el concurso de historietas organizado por Clabe, y obtuve el primer premio, tenía una suerte de título para justificar que mi elección de hacer historietas estaba bien encaminada. Son mentiras de las que uno se agarra, pero las mentiras pueden ser verdades si nos son útiles. Creo que eso lo dijo Buda o Dalai Lama, no lo recuerdo bien. Ganar un concurso significa que lo tuyo le guste a tres personas, que son designadas como jurado y que a veces no tienen idea de que es una historieta, y uno se agarra de lo que ellos piensan para creerse un campeón. Es medio ridículo. De todos modos gracias al concurso y su posterior ceremonia conocí a un montón de colegas; me vino bárbaro no solo por ganar. Todo lo que resta al premio en sí es la parte que perdura hasta hoy.

J.V.: ¿Podrías comentarnos un poco cómo es el proceso de trabajo en una historieta?
J.S.V.: Lewis Trondheim dice que lo importante en una historieta es la historia. Una historieta con una buena historia y un mal dibujo se sostiene, y no viceversa. Yo intento agarrarme de la primera parte de lo que él dice y tener una buena historia. De todos modos cuando llega el momento del dibujo, intento hacerlo lo mejor posible. Lo que no quiere decir lo más realista posible; cada historia necesita un estilo de dibujo distinto, y lo que intento es que mi dibujo se adapte de la mejor manera para potenciar la historia; ahí pongo es esfuerzo. Puede que una historia necesite ser contada con dibujo caricaturesco, o realista, o incluso con garabatos.

J.V.: ¿Qué les aconsejarías a los jóvenes que quieren hacer historieta hoy?
J.S.V.: El error que todos cometemos al comenzar es la ambición; Se suele fantasear con proyectos de trilogías de miles de páginas, que terminan siendo abandonadas al realizar las primeras tres. La historieta requiere un alto nivel de disciplina, y es algo que también hay que entrenar, además del dibujo. Por lo que es importante comenzar con historias cortas, y con un guión sólido. El dibujo debe ser la última instancia. No rechazo las historietas improvisadas donde el guión y el dibujo se van inventando a la par, pero eso debe venir con la experiencia que lo soporte. De todos modos tampoco hay que pensarlo tanto; lo importante es nunca perder la esencia de la cosa, que es jugar y divertirse. Si uno no se divierte cuando lo hace, que se dedique a otra cosa, y eso no se piensa; se da o no se da.

SALVADOR SANZ

J.V.: ¿Cómo entró en la historieta en tu vida?
S.S.: De muy chico me compraban historietas, a mi hermano mayor le regalaron El Eternauta y a mi una del Hombre Araña. Pero la que me termino volando la cabeza fue la primera.
Conseguía unas viejas historietas españolas en blanco y negro en el parque Rivadavia y las coloreaba con marcadores. Una vez en el palier de mi edificio alguien tiro unas revistas “Humor”, adentro publicaban “La feria de los inmorales” de Bilal. Nunca había visto unos dibujos tan increíbles. Medio de casualidad me acerque de una a la historia adulta y ya no me llamaba la atención Patoruzito.

J.V.: ¿Cómo fueron tus primeros pasos en la historieta?
S.S.: En el secundario con mi amigo Javier Rovella dibujábamos historietas como enfermos, después estudiamos dos años en la EAH y cuando estábamos egresando nos unimos a Julio Azamor que estaba editando el fanzine Catzole por el 94. Lentamente nos fuimos haciendo con un grupo de lectores que bancaron la revista por muchos años. Aprendimos a autoeditarnos y se fue sumando muchos otra gente que estaba en la misma.

J.V.: ¿Qué tipo de historieta querías hacer cuando empezaste?
S.S.: Horror y ciencia ficción, o la combinación de ambos.

J.V.: ¿Cuál fue tu experiencia con concursos y/o certámenes de historietas?
S.S.: Con la historieta gané un par de primeros y segundos premios. Y por supuesto quede afuera de muchos. Con la animación Gorgonas nos fue muy bien en festivales de acá y afuera. Entre muchos premios ganamos a mejor animación en el Comicon de 2006. Creo que siempre hay que participar, aunque no se gane nada es una buena excusa para producir.

J.V.: ¿Podrías comentarnos un poco cómo es el proceso de trabajo en una historieta?
S.S.: Primero escribo el guión, y a la hora de plantar las páginas las trabajo como un story board. Primero hago un plantado muy esquemático en chiquito para calcular que me entre lo que quiero contar en determinadas páginas, y después las boceto en hojas A4. Voy recortando y pegando por encima las viñetas reemplazándolas hasta que funcione la secuencia. En esa etapa me preocupa muchísimo la narrativa por sobre otras cosas. Escaneo estos bocetos y los imprimo en el tamaño que quiero trabajar el original, aproximadamente una A3. Calco el boceto al papel de tinta y luego entinto con estilógrafos, tinta china y, a veces, marcadores Kurecolors.

J.V.: ¿Qué les aconsejarías a los jóvenes que quieren hacer historieta hoy?
S.S.: Que tengan mucha paciencia, y dibujen mucho, deben dedicarles muchas horas por día si quieren mejorar en esto. Y lean a muchos autores distintos, no estudien un solo estilo. Es importante desarrollar un estilo personal y no copiar a nadie.

EDUARDO RISSO

JV: ¿Cómo entró en la historieta en tu vida?
E.R.: La historieta llego a mi mucho antes de aprender a leer, antes de comenzar el colegio y me impactaron los dibujos de tal manera que ya no pude renunciar a seguiría. De ahí en adelante fue el empecinamiento por querer dibujarlas y aquí estoy, aun tratando.

J.V.: ¿Cómo fueron tus primeros pasos en la historieta?
E.R.: Los primeros pasos no suelen ser los que uno espera. Siempre hay algo o alguien dispuesto a romper con los sueños o planes. En mi caso no fue tan cruel, de hecho quien me enfrento a la realidad terminó siendo de mucha ayuda en mi carrera. Esa realidad era que yo no estaba totalmente preparado como profesional todavía y el supo ver en mi juventud cierto potencial. Se llamaba Pressa y fue editor de la legendaria Columba, donde comencé.

J.V.: ¿Qué tipo de historieta querías hacer cuando empezaste?
E.R.: No tenía una idea acabada de lo que quería dibujar, solo quería hacerlo y me sentía suficientemente atrevido como para encarar cualquier proyecto. Eso no significa que ya no lo quiera hacer pero seguramente hoy me siento mejor preparado que por entonces.

J.V.: ¿Cuál fue tu experiencia con concursos y/o certámenes de historietas?
E.R.: No tuve ni tengo experiencia alguna en concursos.

J.V.: ¿Podrías comentarnos un poco cómo es el proceso de trabajo en una historieta?
E.R.: He ido mutando mis formas de trabajo, depende mucho de cada mercado. Al menos yo presto atención a esto. Si soy muy riguroso y respetuoso con los tiempos lo que me lleva a transformarme en un “casi oficinista”. Aunque procuro pasar menos tiempo frente a mi tablero esta manera de trabajo me permite obtener mas tiempo libre. Paso 6 o 7 horas en mi estudio pero aprovechados al máximo.

J.V.: ¿Qué les aconsejarías a los jóvenes que quieren hacer historieta hoy?
E.R.: Mi consejo, nadie puede decirles que pueden o no llevar esto adelante como una profesión, si realmente se sienten motivados deben tomarse el tiempo necesario para mejorar y poder acceder al mercado laboral que siempre se encuentra abierto a recibir nuevos talentos.